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El frío, agrava enfermedades crónicas como las patologías cardíacas, respiratorias, reumáticas, neurológicas, las enfermedades mentales y la diabetes en personas mayores.

Entre las enfermedades crónicas más frecuentes se encuentran las respiratorias, ya sean de origen viral o bacteriano. “En este grupo de edad”, Es donde existe una mayor incidencia de enfermedades crónicas y es, en este sector de la población, donde las infecciones respiratorias pueden producir de forma directa cuadros graves tales como pulmonías o indirectamente desestabilizando y agravando las patologías previas del paciente.

Se aconseja que las personas de avanzada edad acudan al médico siempre que presenten un empeoramiento de su estado basal, dependiendo de su patología inicial. Un paciente con una enfermedad pulmonar crónica que presente tos, secreciones abundantes, dificultad espiratoria, ruidos respiratorios, fiebre. Por su parte los pacientes con enfermedad cardiaca crónica deben consultar si presentan dificultad respiratoria con fatiga que les dificulte realizar actividades que antes eran capaces de realizar, cuando tengan hinchazón de pies y piernas o disminuya la cantidad de orina en la micción a lo largo del día”.

Para evitar un agravamiento del estado de salud de las personas mayores o con una patología crónica de base, se aconseja, en los días de bajas temperaturas evitar, en la medida de lo posible, no salir de su casa, salvo que sea muy necesario. En caso de tener que hacerlo es recomendable abrigarse con varias capas de ropa, con gorro, guantes, bufanda que cubra la nariz-boca, calzado y abrigo impermeable y respirar por la boca y la nariz. En el domicilio, deberíamos evitar cambios bruscos de temperatura, abrigándonos correctamente y manteniendo la calefacción en un nivel correcto. Por último, los especialistas recuerdan la importancia de la vacunación para la gripe en todas las personas a partir de los 65 años y antes de esa edad en aquellos pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas.


En el marco de la Primera Reunión de Alto Nivel sobre Enfermedades No Transmisibles (ENT) convocada por las Naciones Unidas, en el mes de septiembre 2011; como tema central de su asamblea anual, los estados miembro del organismo convinieron en forma unánime la Declaración Política sobre la prevención y el control de estas afecciones, que hoy representan alrededor del 60 por ciento de las muertes.
Las enfermedades no transmisibles son la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebro-vasculares, las enfermedades respiratorias crónicas y el cáncer, y muchas de ellas tienen una directa vinculación con el estilo de vida.
La declaración compromete a los Estados a desarrollar políticas públicas efectivas para reducir este flagelo que mata a seis de cada 10 habitantes a nivel global. Algunas de las medidas más costo-efectivas que se destacan en la resolución, son las siguientes:
   

  • - Reducir LA ONCOLOGIA infantil a través de la restricción del marketing de comida y bebidas no saludables dirigidas a los niños; 
  • La reducción de sal, azúcares y la eliminación de grasas trans en los alimentos procesados; y
  • La adecuada información a los consumidores a través del etiquetado de los productos.

Además, incluye estrategias de probada eficacia para incrementar la actividad física en la población, y para reducir el consumo de alcohol.

Las medidas de control de tabaco, a su vez, también tuvieron un papel destacado en la resolución, a través del compromiso de los Estados con la aceleración de la implementación del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT).

Esta Declaración tiene un fuerte tenor político, aún se carece de un plan de acción concreto para poner en marcha las medidas efectivas”. “Ahora será tarea de los gobiernos locales, transformar de manera urgente esta declaración en medidas de probada eficacia para reducir los factores de riesgo”.

Esto indica que existe una potencialidad de daño que aún no se ha manifestado clínicamente. Podemos suponer que en muchos individuos la historia natural de las enfermedades del grupo está en etapas tempranas, subclínicas, e incluso en gente joven, en las cuales el daño se está recién iniciando y puede ser aún reversible. En estos grupos, una oportuna y eficiente intervención impediría o retardaría el curso inexorable de las ECNT. La información disponible nos indica que muchas de estas enfermedades son prevenibles, y sus muertes a edades tempranas evitables.

Se han identificado factores de riesgo (FR) asociados epidemiológicamente a ellas, como tabaquismo, consumo excesivo e inapropiado de alcohol, inactividad física, obesidad, hipertensión arterial, perfil lipídico alterado y dieta inadecuada. Estos FR son modificables y vulnerables a estrategias de intervención que intercepten la historia natural de la enfermedad en que participan.

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