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TIPS Y CONSEJOS PARA UN ENFERMO CRONICO


Cuando te diagnostican una enfermedad crónica, las reacciones pueden ser muy diferentes. Cada uno lo afrontamos de una manera distinta, pero, en general, todas las reacciones al recibir la noticia del diagnóstico suelen ser pesimistas y negativas. Lo primero que viene a la mente es que una enfermedad crónica te acompañará toda la vida, y asumir esta idea no siempre es sencillo, sobre todo, si se trata de una patología que tiene un fuerte impacto en tu calidad de vida. Además, surgen las dudas sobre cómo afrontar el futuro a partir de aquí.

Ya se trate de diabetes, esclerosis múltiple o asma existen algunas recomendaciones que te pueden ayudar a afrontar la enfermedad, así como algunas herramientas que te pueden servir de apoyo para sobrellevar el día a día con tu patología. La EPOC, la diabetes, el asma o el cáncer son patologías con muchos elementos diferentes, pero todas son crónicas y es posible convivir con todas ellas y llevar una vida plena sin caer en depresión.

Habla con tus seres queridos y con tu médico: la comunicación es vital para exteriorizar lo que te ocurre y empezar a asumirlo. Al principio, es difícil, así que no te vengas abajo, si a la primera no eres capaz de conseguirlo. Empieza poco a poco: explícales tus sensaciones diarias, si notas cambios, cómo te sientes, tus miedos, tus preocupaciones. Ellos te escucharán atentamente y es una forma de liberarte de la carga y buscar su ayuda.

 Infórmate: muchas personas se asustan o se preocupan porque desconocen mucho de su patología. Conocer qué es lo que te pasa y cómo puede progresar la enfermedad, te preparará para los cambios. Si quieres conocer más sobre ella para así poder controlar mejor todas las situaciones, en Tú cuentas mucho tenemos información sobre algunas patologías crónicas, pero no olvides que tu médico está ahí para orientarte y ayudarte. ¡Pregunta y no te quedes nunca con dudas!

No abandones lo que te gusta: tener un ratito diario de ocio o para seguir con tus hobbies, como bailar, leer o tocar algún instrumento es esencial para afrontar cada día con una sonrisa. Si tienes que aplazarlos por una recaída, hazlo, pero reserva un hueco para ellos. Esos pequeños detalles son los que le dan normalidad y chispa a tu vida.

Cuídate: este consejo es válido para todos, ya que no hay que esperar a tener una patología crónica para empezar a cuidarte. Intenta llevar un control de tu alimentación, reduce tu estrés, haz ejercicio regularmente y deja de fumar. Verás cómo, en poco tiempo, te sentirás mucho mejor y esto te ayudará a afrontar la enfermedad o los tratamientos mejor preparado físicamente.

Busca una comunidad para apoyarte: en las organizaciones de pacientes y en las comunidades online puedes conocer a muchas personas con patologías similares con las que podrás compartir experiencias y sentimientos. Sus vivencias te ayudarán a conocer otros aspectos de la enfermedad o maneras de sobrellevarla. Aquí podrás encontrar un listado de asociaciones de pacientes, pero existen muchas comunidades online y en redes sociales en las que participar. ¡Contacta con la que más se adapte a lo que necesitas!

También es importante señalar que los males crónicos son enfermedades de larga duración y que entre las más comunes están las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. PRIMERAS CLAVES Cuando llegue el momento de ser el principal soporte emocional de un ser querido lo más importante será respetar cómo se siente, sus preocupaciones y su espacio. No debemos subestimarlo ni reprimirlo cuando quiere expresar sus temores. Es vital ser transparentes y, en la medida de lo posible, darle cierre a las heridas o resentimientos que interfieran en la comunicación familiar.

CONSEJOS PARA LOS PROFESIONALES Y FAMILIARES DE UN ENFERMO CRONICO

Probablemente lo primero que dirá un médico tratante a un paciente, en cualquier especialidad, es que tenga paciencia. Además lo instará a hacer cosas que mantengan su ánimo alto y lo mismo le dirá a su pareja, hijos o padres. A modo de una guía sencilla de apoyo para las familias y pacientes que estén pasando por un momento como este:

1. Ser abiertos, compasivos y honestos hacia esta nueva experiencia. Todos están aprendiendo y hacerlo juntos facilita el proceso.

2. Busquen ser asertivos. Si el paciente y la familia logran comunicar su punto de vista de manera empática, con claridad y firmeza, todo será más llevadero.

3. Si alguien cercano a la familia opina sobre una decisión médica del paciente o sugiere el uso de tratamientos alternativos, lo que se puede hacer es agradecerle por el interés y explicarle los motivos de la decisión tomada. De esa forma no interrumpirá el procedimiento médico y conservará el aprecio de esa persona.

4. Facilitar al paciente los espacios individuales y de reflexión. Darle privacidad para que pueda conectarse con sus emociones y seguir adelante.

5. A la vez motivarlo a disfrutar actividades lúdicas. Sin embargo, cualquier actividad que demande actividad física, siempre es mejor validarla con el médico tratante.

6. Si existe un aislamiento prolongado del paciente y si se asocia con un estado de ánimo claramente depresivo, es muy importante comentarlo con el médico tratante.

7. Se pueden buscar grupos de soporte social, pues facilitan la inclusión a un conjunto de personas que comparte una experiencia similar. Estos apoyan el aprendizaje a partir del otro, así como la apertura hacia la comunicación de emociones, temores, experiencia e incluso desafíos.

8. Antes de ofrecer información a los hijos, es mejor aclararles lo que ya saben con preguntas como: ¿qué crees que le pasa a mamá o papá? Y, según su respuesta, explicar poco a poco lo que sucede incorporando información veraz.

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